En un mundo cada vez más tecnológico, es en el proceso creativo donde nos encontramos sumergidos en un mar de dudas e incertidumbres que nos imposibilita desarrollar una idea. La hiperinformación se presenta como un bloque que hace frontera a nuestra libertad de pensamiento y nos sitúa en un laberinto donde encontrar la salida parece una tarea imposible de alcanzar. Se hace preciso pensar “fuera de la caja” pero ¿por dónde empezar? Estos son los 7 consejos para poner en acción una idea o proyecto:

 

Ejercicios de relajación/meditación

Procúrate un espacio silencioso para realizar varios ejercicios de respiración atenta. Encuentra una habitación tranquila o lugar propio que no sea el habitual de tu trabajo. En posición sentada y en calma, presta atención durante 15 minutos al sentido de tu respiración, dejando que la mente haga un recorrido imaginario por las partes de tu cuerpo. Estar con la mente en calma es la antesala para la concentración.

 

Anotar las primeras ideas

Si llevas contigo el móvil, podrías utilizarlo para grabar todas aquellas ideas que te surjan en el momento. Pero si estamos hablando que las tecnologías parecen estar acaparando nuestra atención, es mejor recurrir al método tradicional; llevar encima siempre un cuaderno o blog de notas para escribir nuestras ocurrencias. La caligrafía y el propio ejercicio de escribir nos ayuda a focalizar el pensamiento, proporcionando fluidez y claridad de ideas.

 

Genera hábitos

La ausencia de hábitos es el principal detonante para dispersarse entre infinidad de pensamientos, llevando a veces un desorden difícil de controlar y provocando, por ende, distanciarnos de los objetivos concretos. Enfocarse requiere de la consecución de actividades bajo cierta disciplina. Una manera que ayuda a cambiar esta conducta es creando un calendario semanal donde planificar las actividades que deberás realizar de lunes a viernes. Dentro de ese calendario, hazte con una agenda donde anotar las tareas diarias. Procura escribir en tu agenda acciones precisas, reales y medibles. Intenta fijarte acciones que puedas cumplir y no saturar tu agenda con tareas para un mismo día. Es preferible quedarse con el deseo de hacer nuevas tareas que con la sensación de no haber cumplido con alguna de ellas.  Persigue el lema “sin prisa pero sin pausa”. Lo importante es generar hábitos saludables y premiar la constancia con la motivación de haber terminado las tareas del día.

 

Visita una exposición o museo a la semana

Estudios indican que el ejercicio de caminar estimula la faceta creativa al oxigenar nuestro cerebro, “mens sana in corpore sano”. Si además nos planteamos caminar por lugares estimulantes, contribuimos a enriquecer nuestra creatividad con contenidos visuales. Pasear por museos o exposiciones nos ayudará a tomar nuevas ideas guiados por la genialidad de otros artistas. Procura que la exposición esté ligada con la temática en la que estés trabajando o que al menos, exista cierto paralelismo con tu proyecto. Por ejemplo, la visita a una exposición de Hitchcock me enseñó las claves para jugar con el misterio en una campaña de marketing. Pasear por los museos ha contribuido a que tenga la firme convicción que las ideas nacen en contacto con otras visiones. Pero para ello, hay que acudir al museo con un espíritu curioso, procurando realizarte las preguntas idóneas entorno a tu idea. Y por cierto, cuando vayas al museo, no olvides llevar tu cuaderno de notas. Apunta todas las respuestas que te vayan surgiendo, aunque te parezcan descabelladas, porque te serán útiles más adelante para ir dando forma a tu proyecto.

 

Practicar la escritura manual

Escribir se ha convertido en la gran olvidada. Sujetos a nuestros aparatos móviles, con su infinidad de app, hemos perdido la costumbre de hacer esquemas mentales con lápiz y papel. Sin embargo, el simple ejercicio de tomar apuntes manualmente ayuda a que el cerebro procese toda la información de manera más significativa, elocuente y desgranando la idea global. Una técnica que suelen utilizar los creativos y puede compaginar muy bien con el ejercicio de la escritura manual es la conocía como “técnica del murciélago”. Así como los murciélagos se ponen boca abajo para tener otra visión del mundo, nosotros buscaremos un punto de partida diferente al habitual para observar el mundo y comenzar a aportar ideas nuevas. En la película “El Club de los poetas muertos”, el maestro hace que sus alumnos se suban a la mesa y desde allí observen su entorno invitándolos a que digan lo primero que se les pase por la cabeza. En este caso, hacemos lo mismo e iremos plasmando nuestra visión en papel, escribiendo todo aquello que se nos vaya ocurriendo entorno a nuestro proyecto. Luego con calma, podremos ir desarrollando la idea con mayor precisión.

 

Silenciar la tecnología

Recientes estudios indican que la soledad para un creativo es esencial, un aislamiento buscado reporta beneficios para una mente divergente. El conocido guionista Dalton Trumbo se encerraba varias horas en el cuarto más inverosímil de su hogar, en el baño. Pedía a su familia que bajo ningún concepto -aunque la casa estuviera ardiendo- se le interrumpiera. Dentro de la bañera y durante largos baños escribía sus guiones. En ese aislamiento encontraba la inspiración necesaria para dar forma a sus obras. En la actualidad, vivimos en una sociedad en continua conexión con el exterior, sin apenas escuchar nuestra propia voz. Situación bastante perniciosa si pretendemos crear un proyecto y avanzar en él. Si has decidido emprender, tendrás que fijarte unos tiempos fuera de las redes sociales, los mensajes, emails y whatsapp. Como hemos dicho al comienzo, procurarte una habitación propia donde desconectes de internet, apagues el teléfono y permanezcas aislado. Evitando de este modo cualquier elemento de distracción. El silencio exterior te ayudará a escuchar tus propios pensamientos.

 

El artista copia el genio roba

Como ya comentamos en el artículo “Copiar ¿virtud o defecto?”, Picasso lo tenía claro; “Los grandes artistas copian, los genios roban”. Y es que la inspiración no nace de la nada, ni es ningún milagro, hay que crear entornos adecuados además de estar rodeados de personas creativas y proactivas que tengan las mismas inquietudes que las tuyas. Formar parte de grupos de ámbito artístico estimula nuestra imaginación, ayuda a imitar muchas técnicas y recursos que enriquecerán nuestra trayectoria. El aprendizaje se origina también en la socialización con gente emprendedora y en el intercambio de ideas que se produce entre ambos.