El poder de un diario para emprender

El poder de un diario para emprender

Si has decidido emprender, iniciar un proyecto o diseñar algún programa cultural, artístico o educativo, lo que siempre se debe tener a mano es un diario o blog de notas para hacer florecer la creatividad. De hecho, una de las cosas que aconsejo a todos los participantes de nuestro programa “Emprende con la Gorra” es que lleven un diario durante todo el curso. Escribir manualmente y hacer mapas mentales ayuda al desarrollo de la creatividad, rompe bloqueos y pone en marcha ideas precursoras.

Muchas personas se asombran de la destreza para generar ideas que tienen los creativos, como si la imaginación fuese debida a alguna cualidad innata del individuo. Lejos de parecerlo, no tiene nada que ver con la genética ni el carácter de una persona, sino con el entrenamiento y el uso adecuado de herramientas que estimulan la inventiva, el potencial emprendedor y los principios básicos para desarrollar un proyecto; Enfoque, Claridad, Productividad, Creatividad y Bienestar.

Como soy bastante práctica y tiendo a copiar a otros genios, en lugar de reinventar la rueda por el bien de la misma, directamente la pongo a funcionar y observo cómo algunas de las personas más increíbles de la historia usaron sus diarios y aprovecharon sus lecciones, ideas y consejos para desarrollar su máximo potencial. Sin más preámbulos, permite que te presente a cuatro mentores del diario y los principios que aplicaron para hacer que su escritura diaria fuese poderosa, efectiva y con resultados que, a las pruebas me remito, les funcionaron. Espero que te ayuden a inspirarte como lo hacen para mí, y logres revolucionar la forma en que expresas tus pensamientos, desarrollas tu proyecto o pones a funcionar tu emprendimiento.

 

Leonardo da Vinci: Deja fluir la mente

 

 

Lo que ahora conocemos como Design Thinking, una metodología no tan nueva que empieza a consolidarse en muchas empresas como filosofía para crear e innovar productos y servicios dentro del mercado, Leonardo ya lo practicaba hace más de 500 años. Si observamos sus apuntes, nos daremos cuenta que a Leonardo no le importaba mucho la estructura. Y esa es la finalidad que un emprendedor debe realizar con los apuntes en su cuaderno. Que una idea provoque otra, saltar libremente entre ellas en un flujo creativo sin restricciones. Así lo hacía Da Vinci. Como resultado, sus diarios combinan una cantidad impresionante de inventos, diseños, observaciones y descubrimientos. ¿Qué podemos aprender de él? Además de que era una mente brillante, que tú también posees la misma mentalidad pero necesitas entrenarla con un diario y permitirte dejar aflorar las ideas que llevas dentro.

Por lo tanto, nunca dejes de escribir en el diario lo que sea que tengas en mente y de la forma que quieras. No tiene que ser lineal. No tiene que ser texto. E incluso si es así, no tiene que ser horizontal. Puedes garabatear, incluso si tus habilidades en el dibujo son vergonzosas, no importa, los garabatos son empujadores profesionales para que salgan las ideas. Libertad extrema en tu diario. Puedes arrancar el papel. Puedes escribir al revés, o no escribir en absoluto y, en cambio, dibujar lo que tienes en mente. La clave es darse permiso para explorar.

Recuerda:

Nunca vas a escribir un diario incorrecto, siempre te saldrá perfecto. Cuanto más intuitivo sea el diario para ti, más agradable serán tus procesos creativos, lo que a su vez lo hará más consistente y te ayudará a entrenar la mente para hacerlo aún más intuitivo. ¿Y quien sabe? Tu cerebro podría generar algunas ideas increíbles en el proceso y en un futuro tu diario terminaría expuesto en un museo.

Te recomiendo consultar los diarios de Da Vinci porque podrían ser tu fuente de inspiración. Puedes acceder a los escaneos de forma gratuita en la web de Victoria&Albert Museum

 

Frida Kahlo: El papel será tu mejor terapeuta

 

 

Cuando decides emprender siempre vas a necesitar de un apoyo emocional constante y en algunos momentos te será difícil contratar el servicio de un coaching como facilitador para ordenar ideas o un arteterapeuta como catalizador para gestionar las emociones. Sin embargo, disponer de un diario donde plasmar todas las emociones será el mejor aliado que puedas tener para descargar aquellos sentimientos que te estén bloqueando la creatividad.

Emprender siempre es un camino en solitario, aunque cuentes con familia, amigos o pareja que te apoye, las riendas solo las puedes llevar tú misma. En muchas ocasiones vivirás situaciones complejas donde deberás tomar decisiones cruciales y en solitario. Las emociones jugarán un papel importante porque serán los motores de tu energía. Si alguna vez sientes que tu mente está llena de temores o ansiedades difíciles de gestionar, piensa en el diario de Frida Kahlo. Desde temprana edad, su vida consistió en un sufrimiento casi constante, físico y emocional, que se reflejó en su arte de forma única y poderosa. Ella no tenía miedo en desnudarse ante el papel, descargaba todas aquellas emociones que la oprimían.

Frida llenó su diario con dibujos y escritos que expresaban su sufrimiento, y vertía todos sus sentimientos en sus páginas sin ninguna restricción. ¿Por qué hacía eso? Por una simple razón: Liberación catártica.

Canalizar tus sentimientos, pensamientos y vivencias, sin importarte lo doloroso que pueda ser, es un poderoso proceso de curación que conduce a la claridad de ideas. Al descargar de tu interior esas emociones que te paralizan, se produce un estado donde te sentirás más ligera para continuar batallando en la realidad del emprendedor. Es como compartir tus preocupaciones más profundas con tu amigo o amiga más cercana y de mayor confianza, incluso mejor todavía porque no te sentirás juzgada por nadie. No importa lo difícil que pueda ser lo que estés viviendo, el acto de “ventilación” te hará sentir más ligera.

Recuerda:

El papel lo absorbe todo, incluidas las lágrimas. La celulosa aguantará cualquier peso que sueltes de tu mente. Es un lugar cálido, mullido, amplio y abierto para ti. Úsalo para compartir tus cargas emocionales y liberar todo aquello que te perturbe.

 

Benjamin Franklin: Un método para reavivar tu fuerza de voluntad

 

 

Te seré honesta (cuando suelo ser honesta peco de persona ruda y chunga), si alguien te ha dicho que emprender es un camino de rosas donde puedes ganar un dineral por el simple hecho de montar un blog, olvídate. Detrás de un blog hay muchas estrategias fallidas, muchos clientes tóxicos, mucho “colaborador” caradura, en definitiva, muchos factores que te pueden hacer perder los límites de la paciencia y hasta la moral. Hace falta equilibrio mental y toneladas de perseverancia para lograr dar con la llave que abrirá las puertas del triunfo. Y aquí llega una dura verdad: No importa lo deseable que pueda ser tu objetivo, tu motivación no durará para siempre. Si quieres avanzar en tu proyecto, debes aprender a adaptarte a los días malos (que serán mayoría) y dominar tus instintos más bajos.

La mejor manera de hacerlo es establecer rutinas y métodos efectivos que reaviven tu fuerza de voluntad. ¿Y adivina quién será tu mejor aliado para eso? Has acertado: tu diario. Benjamin Franklin tenía una ambiciosa meta de vida: el logro de la perfección moral. Para asegurarse de seguir avanzando hacia su objetivo, siguió una simple rutina de diario en dos pasos:

1º Paso: Cada mañana, contestaba una pregunta en su diario: “¿Qué bien haré hoy?”  Y luego, por la noche, reflexionaba y verificaba si lo hizo o no.

2º Paso: Cada noche, él revisaba las trece virtudes que definió para sí mismo y rastreaba si se había saltado alguna de ellas.

Formulate esa misma pregunta cada mañana y responde siguiendo unas pautas que consideres te mejorarán como profesional. Esto no significa que debas obsesionarte con la moral en cada aspecto de tu vida. Benjamin dormía tranquilo a pesar de saltarse alguna que otra virtud. Sin embargo, el método te ayudará a generar hábitos y puede hacer que sea más fácil adquirir una disciplina para alcanzar tus objetivos al crear un sistema de diario simple, estable y efectivo.

Recuerda:

No se trata de alcanzar la perfección. Se trata de lograr mantener una actitud positiva ante los problemas y ofrecer la mejor versión de ti todos los días del año. Aprenderás a deshacerte de clientes tóxicos con tan exquisita educación, que te agradecerán haberles indicado el camino para irse a la mierda.

 

Marco Aurelio: El diario de las grandes preguntas para meditar

 

 

Apenas domino la historia clásica pero bien podría catalogarse a los emprendedores y emprendedoras dentro de los estoicos. Por ir recapitulando un poco, todos los estilos de diarios que aquí estoy desgranando tienen un punto en común, la calidad de vida que quieras llevar como emprendedor/a está directamente relacionada con la calidad de tus pensamientos y con las preguntas que te puedas realizar al cabo del día.

Por ilustrar un poco la idea. Es poco probable que reflexionar sobre el clima, el tráfico o la última absurda polémica que haya surgido por las redes sociales, te brinde información relevante que te cambie la vida o que te aporte un conocimiento enriquecedor para el alma. Al contrario, son elementos de distracción que debes evitar para no perder el enfoque.

Por otro lado, reflexionar sobre tus mayores defectos o lo que te hace sentir realmente viva podría expandir de manera significativa tu comprensión, es decir, aceptarte tal y como eres con amabilidad. Mantener tu esencia y ser auténtica como emprendedora, serán la clave que te diferenciará de tu competencia. Además aprenderás a relacionarte con un entorno que, a veces podrá ser hostil por exhibir tu talento y otras veces te embriagarán con halagos banales. Saber manejar esos entornos te ayudará a actuar con determinación y evitar que tu emprendimiento pierda sustancia y rumbo.

Hace tiempo escribí sobre la importancia de preguntar. La clave está ahí, en profundizar haciéndote preguntas relevantes. Marco Aurelio, el emperador de Roma y el hombre más poderoso de su tiempo, mantuvo un diario en el que reflexionó sobre las preguntas y los problemas más profundos a los que se enfrentaba. El registro de sus pensamientos, más tarde publicado como “Meditaciones”, sigue siendo uno de los libros de filosofía más influyentes de todos los tiempos, incluidos los consejos prácticos de vida que aún son relevantes casi 2000 años después de que los escribiera.

Recuerda:

Cada vez que te sientas atrapada, ya sea en tu vida personal, en tu vida profesional, con tu emprendimiento o con tu práctica de escribir un diario, simplemente haz una gran pregunta significativa y reflexiona sobre ella. Es probable que aprendas algo sobre ti que literalmente lo cambiará todo. Y quien sabe, puedes lograr tal relevancia que termines publicando un libro con tus meditaciones.

Si te vale como inspiración, aquí te dejo el audio-libro con las “Meditaciones” de Marco Aurelio. La voz que narra los pensamientos de Marco es tan hermosa que será un balsámico para esas noches que no logres conciliar el sueño.

 

Hagamos un resumen con lo que hemos aprendido de estos cuatro genios del pasado:

1.-  Deja fluir tu mente: No hay una forma correcta de escribir un diario. Permítete fluir libremente para generar nuevas ideas y percepciones.

2.-  El papel será tu mejor terapeuta: Comparte tus cargas emocionales con un diario para la liberación catártica. Te sentirás más ligera/o y tu almohada lo agradecerá.

3.-  Un método para reavivar tu fuerza de voluntad: la motivación no dura siempre. Facilítalo creando retos con métodos y rutinas que mantengan activa tu voluntad.

4.-  El diario de las grandes preguntas para meditar: Haz preguntas sustanciosas y sumérgete en las profundidades de las respuestas.

Recuerda, el diario es el cuaderno de bitácora de los emprendedores. Una vez que hayas interiorizado estos cuatro principios, estarás preparada/o para el siguiente paso: crear tu propio estilo de diario. Escribir en tu cuaderno te ayudará a generar hábitos saludables, aumentará tu productividad y empujará tu proyecto al siguiente nivel.


Diccionario para emociones que no se pueden explicar

Diccionario para emociones que no se pueden explicar

Así como lo hiciese Zamenhof con la invención del Esperanto como lenguaje artificial que sirviera al mundo de vehículo universal para la comunicación y el entendimiento mutuo, parece que se vuelve al propósito de poner en común nuestros pensamientos mediante la gramática inventada. Aunque en esta ocasión, se ahonda más en la cuestión al tocar esas emociones que muchos sentimos pero nos cuesta expresar.

Todos hemos pasado por alguna situación en la que sentimos “algo” pero simplemente no sabemos cómo definirlo, ya sea porque no hay una palabra que describa esa emoción o simplemente no existen las palabras adecuadas para referirnos a ello.

En las redes sociales empezó a circular una imagen con una lista de 23 palabras que parecía llegar para cambiarlo todo, ya que estas palabras definen precisamente esas extrañas emociones que no podemos explicar. Es como un diccionario de esas emociones que a veces se nos quedan atragantadas en la garganta formándose un nudo.  Así que es momento de saber de dónde provienen, cuáles son y qué significan, porque seguramente te sentirás identificado con alguna de estas palabras.

Esa extraña dificultad de expresar emociones

Estas 23 palabras han sido inventadas y escritas por John Koenigs, diseñador, editor y artista gráfico, quien es el creador de una web que se hace llamar El Diccionario de los Dolores Obscuros, que desde 2009 se ha dedicado a compilar un léxico de sentimientos y emociones que todos hemos experimentando, pero que simplemente no tienen una palabra para referirse a ellos.

John Koenigs lo explica así:

“Cada palabra en realidad significa algo etimológicamente, y han sido construidas a partir de una docena de idiomas y jergas populares actualizadas, para que así tengan una construcción de varios idiomas y todos estemos presentes en ellas. Cada definición original pretende llenar un hueco en el lenguaje para dar un nombre a las emociones que todos podríamos experimentar”.

Conozcamos cada una de las palabras. En algunas de estas palabras hemos adjuntado un vídeo que puedes subtitular en español para ver con mayor amplitud su significado:

1. Sonder

La comprensión de que cada persona tiene una vida tan intensa y compleja como la nuestra.

Sonder en alemán significa “especial” y en francés se usa para “sondear, explorar, o bucear. Ambos significados fueron usados para esta palabra.

2. Opia

La extraña necesidad de mirar a alguien a los ojos, lo que puede dar al mismo tiempo una sensación invasiva y vulnerable.

Etimología: Del griego opia, plural de “opio” + opia, “de los ojos”.

3. Monachopsis

La sensación sutil pero persistente de estar fuera de lugar.

Etimología: Del griego monachus “sola, solitaria” + opsis “visión”

 

4. Énouement

El sabor agridulce de haber llegado al futuro, ver cómo han salido las cosas, pero no ser capaz de decirnos a nosotros mismos cómo fue nuestro pasado.

 

5. Vellichor

La extraña nostalgia hacia viejas librerías.

Proviene de una similitud con la palabra griega petrichor, que es la esencia de la lluvia sobre la tierra mojada.

 

6. Rubatosis

La inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón.

Etimología: Del término musical italiano Rubato + Tempo “tiempo robado”.

 

7. Kenopsia:

La sobrecogedora atmósfera triste de un lugar que normalmente se llena de gente, pero ahora está abandonado y tranquilo.

Etimología: Del griego kenosis “vacío” + opsia “ver”.

8. Mauerbauertraurigkeit

El impulso inexplicable de alejar a la gente, incluso amigos cercanos que realmente estimamos.

Traducido del alemán significa “la tristeza del constructor de paredes”.

 

9. Jouska

Una conversación hipotética que surge compulsivamente una y otra vez en tu cabeza.

 

10. Chrysalism

La tranquilidad hipnotizante de estar encerrado durante una tormenta eléctrica.

 

11. Vemödalen

La frustración de fotografiar algo increíble cuando ya existen miles de fotos idénticas.

Etimología: Del sueco vemod “tristeza tierna o melancolía pensativa” + vemdalen, que es el nombre de una ciudad sueca, con la que IKEA en general nombra a sus productos.

12. Anecdoche

Una conversación en la que todo el mundo habla, pero que nadie está escuchando.

 

13. Ellipsism

Esa tristeza de no tener la capacidad de saber el cómo terminará esa historia.

 

14. Kuebiko

Un estado de agotamiento inspirado por los actos de violencia sin sentido.

Un Kuebiko es una deidad kami japonesa en forma de un espantapájaros sabio, que está todo el día viendo el mundo pasar.

 

15. Lachesism

El extraño deseo de ser víctima de un desastre; como ser capaz de sobrevivir un accidente aéreo, o perder todo en un incendio.

Etimología: Del Griego lachesis “lote de desechos”, también Lachesis es el nombre del segundo de los tres destinos en la mitología griega antigua.

 

16. Exulansis

La tendencia a renunciar a hablar acerca de una experiencia porque la gente es incapaz de entenderla.

Etimología: Del Latín exulans “vagabundo”, inspirado en los albatros errantes “diomedea exulans”

 

17. Adronitis

La frustración ante el tiempo que se tarda en llegar a conocer a alguien.

Un adronitis era una característica de la arquitectura romana antigua, un pasillo que conecta la parte delantera de la casa con el complejo atrio interior.

 

18. Rückkehrunruhe

La sensación de volver a casa después de un viaje inmersivo sólo para descubrir como se desvanece rápidamente de nuestra conciencia.

 

19. Nodus Tollens

La comprensión de que la historia de nuestra vida deja de tener sentido para nosotros.

Traducido al latín significa “el nudo que niega el ser negado.”

 

20. Onism

La frustración de estar atrapado en un solo cuerpo, que es capaz de habitar un solo lugar a la vez.

Etimología: Portmanteau de monismo + onanismo. En filosofía, el monismo es la opinión de que una variedad de cosas puede ser explicada en términos de una única realidad o sustancia, o una fuente distinta. Onaismo es una especie de monismo, porque su vida es, en efecto limitada a una única realidad en virtud de estar restringido a un cuerpo, pero solo falta algo claramente.

21. Liberosis

El deseo de que las cosas y situaciones nos importen menos.

Etimología: Del italiano “libero”, miembro de un equipo de voleibol que es una parte vital de la defensa y se puede mover con mayor libertad que otros jugadores, su misión es mantener la bola en juego.

 

22. Altschmerz

Cansancio hacia los mismos viejos problemas que siempre hemos tenido – los mismos defectos aburridos y ansiedades que nos han estado atormentando por años.

Etimología: Del alemán, alt “viejo” + schmerz “dolor”

 

23. Occhiolism

La conciencia de lo pequeña que es nuestra perspectiva.

Etimología: Del italiano occhiolino “pequeño ojo”, que era el nombre original que Galileo dio al microscopio en 1609. También significa “guiño” en italiano.

 

Aún hay más de 100 palabras por descubrir

Estas 23 palabras son las que han surgido en internet y que muchas personas se han identificado con ellas, pero el Diccionario actualmente posee más de 100 palabras e inclusive cuenta con un canal de YouTube donde el mismo John Koenigs narra y explica el significado de cada palabra. En dicho canal existe la promesa de subir palabras y su definición cada cierto tiempo.

 

Más información | The Dictionary of Obscure Sorrows

Los 7 pecados capitales que impiden emprender

Los 7 pecados capitales que impiden emprender

Jamás me pude imaginar que un científico pudiera darme las claves para iniciar mi emprendimiento. Por alguna extraña razón, la sociedad actual del disparate ha considerado que tanto las ciencias como las artes son disciplinas improductivas, inútiles y desfasadas. Que si tienes dudas sobre como llevar con éxito un emprendimiento, te olvides de referentes de la cultura y recurras a los manuales de autoayuda de cualquier influencer que copa el escaparate de una librería en una gran superficie comercial. Sin embargo, he comprobado que en las bibliotecas o museos puedes hallar las respuestas a muchos de los comportamientos humanos que desees corregir para lograr alcanzar tus objetivos.

Al margen de este chascarrillo personal que comento para aprender a nutrirse de conocimientos, bien es sabido que a todos nos gusta pensar que tenemos el talento suficiente para tener un gran impacto en el mundo o que todos podemos emprender con éxito aquel proyecto que hemos visualizado durante largo tiempo. Aunque, también es cierto que no importa cuán inteligente, talentoso o capaz sea alguien, no siempre se obtiene esa gran oportunidad para emprender. Muchas personas lo atribuyen a la mala suerte, a no disponer de suficientes recursos económicos o a no estar en el lugar correcto en el momento correcto, pero ¿podría haber una razón científica detrás de esa falta de éxito cuando emprendemos? Por supuesto que existe y está escondida en el siglo XIX

Santiago Ramón y Cajal, el fundador de la neurociencia, intentó explorar los límites psicológicos que impedían que las personas con talento sobresalieran o destacaran en la vida. Sus estudios merecieron que por primera vez se aludiese a una “doctrina de la neurona”, y entre sus aportes tenemos algunas publicaciones sobre el comportamiento humano desde una perspectiva del estudio de la mente.

En 1897 publicó un libro que se puede extrapolar a nuestra época, donde nos muestra los vicios de la personalidad que se repiten (como patrones atemporales) en las personas talentosas que nunca emprenden ni llegan a aportar su valía al mundo exterior. En dicho libro detalló seis factores diferentes que limitan los talentos de un individuo, a los que llamó “enfermedades de la voluntad”.

En ese libro titulado Reglas y Consejos sobre la investigación biológica. Los Tónicos de la voluntad, desmenuza las actitudes que podrían estar aniquilando ahora mismo tu talento. A grandes rasgos, Ramón y Cajal apunta a que, si bien es necesario soñar, investigar, ahondar, imaginar, debes pasar del estado soñador al realista-soñador. O dicho en lenguaje coloquial, debes pasar al estado emprendedor. Para ello deberás evitar que estos 7 pecados capitales sean los protagonistas de tu actitud:

 

Contempladores

Muchas personas que no llegan a desarrollar su talento son contempladores profesionales. Que por un lado tiene su belleza, incluso su parte terapéutica, pero si se exceden en esa especie de meditación eterna, se terminará anquilosado y se perderán de las bondades de aportar su semilla. Son personas, que, literalmente, contemplan la hermosura de la naturaleza y la estudian; de las ideas y filosofan, de las creaciones y se recrean hasta la extenuación; aprecian en demasía, pero su estado suele quedarse sólo en esta parte. El consejo que nos ofrece Ramón y Cajal es aplicable a cualquier emprendimiento y te indica que debes tomar dirección, salir de lo puramente abstracto y enfocarte en tus objetivos.

Reconócese en los síntomas siguientes: amor a la contemplación de la Naturaleza, pero sólo en sus manifestaciones estéticas: los espectáculos sublimes, las bellas formas, los colores espléndidos y las estructuras elegantes (…) ¿A qué seguir? Todos nuestros lectores recordarán tipos y variedades interesantes de esta especie, tan simpática por su entusiasmo juvenil y verbo cálido y cautivador, como estéril para el progreso efectivo de la Ciencia.

 

Eruditos o bibliófilos

Son esas personas que dicen saberlo todo, son como una especie de wikipedia parlante que destilan cierta arrogancia. Predicadores en altares que nunca han dirigido una empresa pero que se pasan el día pontificando sobre cómo realizar las hazañas, de alguna manera se apropian de los negocios ajenos a través de la crítica. Está bien que un emprendedor se interese por numerosos temas, pero, también es necesario que se profundice con la práctica en algunos tópicos, comprobarás que la experiencia es un grado. Los eruditos empedernidos suelen desarrollar grandes discursos (y ego), pero sólo es eso, rozan el “cuñadismo” y nunca emprenden nada:

Discuten de todo –desparramando y abusando de su intelecto entusiasta. Este hombre indolente de la ciencia ignora un simple y muy humano hecho… Parecen sólo vagamente conscientes de que la erudición guarda poco valor cuando no refleja un avance en la preparación y los resultados de la persona (…)  Nadie ignora que vale quien sabe y actúa, y no quien sabe y se duerme (…) Los síntomas de esta dolencia son: tendencias enciclopedistas, dominio de muchos idiomas, algunos totalmente inútiles, abono exclusivo a revistas poco conocidas, acaparamiento de cuantos libros novísimos aparecen en el escaparate de los libreros, lectura asidua de lo que importa saber, pero sobre todo de lo que a pocos interesa, pereza invencible para escribir y desvío del seminario y del laboratorio.

 

Organófilos o Adictos a sus instrumentos

Los instrumentos (hoy los gadgets, las webs, las aplicaciones o las redes sociales, por ejemplo) pueden ser muy útiles, pero generar obsesión por las herramientas puede hacer que pierdas de vista tus objetivos; dominar tus instrumentos es importante, pero no debes olvidar que son sólo eso, un vehículo que te ayude a alcanzar tus objetivos. Cuidado con querer tener todo bajo control y como los chorros del oro, el exceso de perfeccionismo es un paralizador a la hora de emprender. Es saludable saber organizarse pero sin pretender acapararlo todo. Aprende a delegar en los demás, busca colaboradores o contrata aquel servicio que se te pueda estar escapando de las manos. Por ejemplo, puedes tener una web reluciente pero si detrás de ella nadie va a aplicar estrategias de comunicación para llegar a tus clientes, ni campañas de marketing para atraer al público, habrás perdido un tiempo productivo para tu emprendimiento.

¿Verdad que recuerdan a esas excelentes señoras las cuales adornan primorosamente la sala, ordenan escrupulosamente los muebles, barnizan diariamente el parquet y en evitación de manchas y desarreglos reciben a sus relaciones en el comedor? Claro es que de los organófilos empedernidos no puede sacarse partido. Padecen morbo casi incurable, sobre todo si va asociado, según ocurre con frecuencia, a cierto estado moral poco confesable: a la preocupación egoísta y antipática de impedir que otros trabajen, ya que ellos no saben o no quieren trabajar

 

Megalófilos

Es el perfecto ideólogo, heredero del cuento de “La lechera” que construye su fortuna a base de fábulas mentales. Tienen un ego enorme y creen que, dado su alto porcentaje de coeficiente intelectual, el éxito vendrá por sí solo. Sin embargo, tienen poca perseverancia por no decir ninguna. Podría decirse que son más soñadores que talentosos, incluso, aunque su talento podría ser mucho, al final sus ideas quedan diluidas en una nube.

A guisa de subvariedad de los megalófilos consideramos los proyectistas, que recuerdan a los antiguos arbitristas. Distínguense fácilmente por la ebullición y superabundancia de ideas y de planes de acción. Ante sus ojos optimistas, todo aparece de color de rosa. Por seguro tienen que, una vez secundadas, sus iniciativas abrirán amplios horizontes a la ciencia y rendirán frutos prácticos inestimables. Sólo hay que deplorar una pequeña contrariedad: ninguna empresa llega a plena sazón. Todas se malogran (…) ¡Y todo por no haberse plegado desde el principio, modesta y humildemente, a esta ley de Naturaleza, que es también táctica de buen sentido!: abordar primeramente los pequeños problemas para acometer después, si el éxito sonríe y las fuerzas crecen, las magnas hazañas de la investigación. Esta actitud prudente podrá no conducir siempre a la gloria, pero en todo caso nos granjeará la estima de los sabios y el respeto y consideración de nuestros conciudadanos.

 

Descentrados o Inadaptados sociales

Lo más probable es que en algún momento de la vida, todos nos hemos sentido un poco inadaptados o inadaptadas. Tal vez fuese en la escuela cuando simplemente no te unías a grupos de niños, o tal vez en ese trabajo mecánico donde tus habilidades creativas difícilmente prosperaban como hubieras deseado porque siempre estabas bajo el mando de un jefe mediocre e incompetente. Independientemente del medio ambiente, sentirse como un inadaptado puede ser perjudicial para las personas con talento, puesto que este estado anímico conduce a la complacencia y la pereza, lo que nunca les permitirá emprender e ir más allá de su situación actual (trabajos inadecuados para sus aptitudes naturales o desempleo por haber sufrido un despido improcedente). Sin embargo, Ramón y Cajal aporta una solución a estas personas sugiriendo que deben generar la determinación de alcanzar objetivos elevados, buscar una profesión que se adapte a sus talentos, porque cuando se decide emprender habrá que dedicar gran cantidad de energía y siempre será más fácil hacerlo cuando se siente la vocación.

Más que anormales —pensará alguno—, los descentrados son infortunados a quienes circunstancias adversas impusieron oficio contrario a sus inclinaciones. Sin embargo, bien consideradas las cosas, dichos fracasados entran también en la categoría de abúlicos, porque carecen de la energía necesaria para cambiar de camino, armonizando al fin la vocación con el empleo.

Los descentrados crónicos parécennos enfermos desahuciados. No así los jóvenes, a quienes sugestiones de familia o ironía del medio moral desviaron de su destino, obligándoles a trabajo de forzados. Flexibles todavía las coyunturas mentales, harán bien en cambiar de dirección en cuanto soplen vientos favorables. Aun aquellos que, amarrados a una ciencia extraña a sus aficiones, viven como desterrados de su patria ideal, podrían redimirse y trabajar con provecho si, levantando el ánimo al cumplimiento de sagrados deberes, procuraran buscar dentro de sus tareas oficiales algún dominio agradable donde laborar hondo y bien. ¿Qué ciencia carece de algún oasis deleitoso donde nuestra inteligencia encuentre útil empleo y plena satisfacción?

Teorizantes

A esta personalidad le encanta quedarse divagando entre las teorías, incluso muchas veces formulan teorías tan personales que no se ajustan a la realidad en la que viven, puesto que sus ideas no son para llevarlas a la práctica sino más bien para recrearse entre sus pensamientos. Son eternos estudiantes que se regodean en las ideas de filósofos gozando de examinar cada detalle de su teoría para que se ajuste a sus planteamientos. Muchas personas gustan de analizarlo todo, formular incesantes teorías, y ello podría ser útil, pero si ni siquiera se atreven a publicar un libro con sus teorías, mucho menos van a emprender con el afán de servir a los demás.

Hay cabezas cultísimas y superiormente dotadas cuya voluntad padece una forma especial de pereza tanto más grave cuanto que ni a ellos se lo parece ni por tal suele reputarse. He aquí sus síntomas culminantes: talento de exposición, imaginación creadora e inquieta, desvío del laboratorio y antipatía invencible hacia la ciencia concreta y los hechos menudos. Pretenden ver en grande y viven en las nubes. Prefieren el libro a la monografía y las hipótesis brillantes y audaces a las concepciones clásicas, pero sólidas

 

Quejicas

En realidad Ramón y Cajal no contempló esta séptima personalidad en su libro, sin embargo es un factor que en la actualidad goza de mucha popularidad. La gran mayoría de las personas que no emprenden se quedan ancladas en la eterna queja, son quejicas patológicos. Quizás mi atrevimiento para aseverar esta patología provenga de mi ignorancia en materia neuronal (siempre he sido más de letras) pero es un comportamiento que he observado en mi vida como emprendedora. A los quejicas nada de su entorno les convence, tienden a ser catastrofistas y se regodean en la crítica social de bar. No son capaces de poner nada en marcha porque sus hipótesis suelen fundamentarse en observar las amenazas en vez de las oportunidades. Su parasitismo no tiene límites y convive sin resquemor con las circunstancias. Estas personas se quejan por todo. Se quejan de sus jefes pero no se ponen por su cuenta, se quejan de su salario pero no cambian de trabajo, se quejan del último servicio recibido pero no emprenden otro que ofrezca mejores recursos.  Están estancados en la eterna queja; por el clima meteorológico, por la corrupción política, por la ropa tendida de la vecina, cualquier tema que elijas será oportuno para alimentar su patología. Y así se pueden tirar por secula seculorum, desperdiciando su valioso talento sin ponerlo al servicio de los demás. Para esta actitud nos remitimos a Liebig, químico citado por Ramón y Cajal en su libro

No hagas hipótesis. Ellas te acarrearán la enemiga de los sabios. Preocúpate de aportar hechos nuevos. Los hechos son los únicos méritos no regateados por nadie, hablan alto en nuestro favor, pueden ser comprobados por todos los hombres inteligentes, nos crean amigos e imponen la atención y el respeto de los adversarios.

Estos siete pecados capitales son los obstáculos que imponemos a nuestra mente para no alcanzar nuestros sueños, pero esta “enfermedad de la voluntad” tiene su cura, hacer examen de conciencia y actuar en coherencia con las respuestas dadas. Una vez traspasado y superados estos bloqueadores de la voluntad, llega la hora de emprender. Ponemos a tu alcance el modo de hacerlo con nuestro programa Emprende con la Gorra,  aprender y emprender irán de la mano para que logres poner en marcha tu emprendimiento

Aleksandar Todorovic pinta “Religión Remasterizada”

Aleksandar Todorovic pinta “Religión Remasterizada”

Que San Google nos pille confesados y sus algoritmos nos lleven por caminos inescrutables. Más o menos así comienza nuestra romería cuando arrancamos el coche hacia una dirección desconocida. O cuando nos adentramos por los buscadores al encuentro de algún enlace que nos distraiga mientras esperamos nuestro turno en la consulta del médico.

Aleksandar Todorovic, pintor serbio e influenciado por el Arte Bizantino, nos traslada a un arte religioso con reminiscencias a una adoración infantilizada del actual catecismo capital y sus dioses. Con una narrativa sarcástica, presenta las figuras tecnológicas contemporáneas como iconos ortodoxos bajo símbolos de las redes sociales como sagrados estándares. El artista trabaja sus obras con la misma técnica que pudieran utilizar los antiguos monjes de la iglesia ortodoxa; temple al huevo, pigmentos y pan de oro sobre madera. Sin embargo, sus obras no procuran dogmatizar al espectador sino despertarle de su letargo tecnológico. Con un lenguaje cínico, recrea nuestra absurda fe en el consumismo y la política global como únicos salvadores para la vida eterna. A través de la ironía visual nos manda un mensaje directo a nuestra apoltronada cotidianidad: “Bienaventurados sean los twitteros porque ellos nos traerán la palabra de dios en 140 caracteres”

Recientemente mostró su último trabajo en una exposición bajo el título “Religión Remasterizada” y comienza a tener cierta relevancia en medios online independientes y artísticos. Quizá la obra que más me llamó la atención fue “San Zuck” y por contradictorio que parezca, fue mediante facebook como llegué a su hallazgo. La afinidad en la idea que sugiere Aleksandar con respecto a la mitificación de las redes sociales me provocó seguir indagando sobre el autor, conocer cuales fueron sus motivaciones para crear una obra de denuncia a las sociedades digitalizadas de la posverdad. Llegando a la conclusión de que comparto su opinión tras leer una entrevista que le realizaron en Juxtapoz Magazine.

Obra de Aleksandar Todorovic

Es cierto que las nuevas tecnologías son un avance a la hora de compartir conocimientos y transmitir con inmediatez una idea al resto del mundo, pero también es cierto de los peligros que encierran las sociedades abiertas como nos advierte Karl R. Popper. De tal forma, el artista Aleksandar ha sabido quitar ese velo con cada velada de pintura que ha dado a su icono de San Zuck. Los detalles simbólicos como representar a un Zuck reptiliano en posesión de una tablet con mensajes simples pero hipnóticos, refleja el comportamiento de nuestra actual sociedad y lo poco que hemos avanzado con respecto a las sociedades medievales. Unas tecnologías que tienen grandes paralelismos con aquella época de control mental a través de hacer sentir culpable a la sociedad por sus pecados. Facebook se convierte por un momento en ese confesionario donde se puede descargar todos los demonios que se llevan dentro. Su obra desvela que la conducta humana sigue necesitando un apoyo apostólico donde volcar sus frustraciones, porque en el fondo, querido o querida lectora, nuestras sociedades siguen sujetas a los miedos que hemos heredado de religiones fundamentalistas.

 

“Este remaster, al cambiar su contenido, ha eliminado el núcleo sacro presente en cualquier religión”, dice el artista. “Sin embargo, lo que se ofrece es una mirada más clara a la esencia – y complejidad – de los problemas que enfrentamos hoy. También es una especie de advertencia, que nuestro impulso de creer puede ser desviado hacia ideas y cosas que no solo son innecesarias, sino que son francamente perjudiciales para nosotros”

Puedes conocer el resto de sus obras entrando en su blog Aleksandar Todorovic

Trick Eye Museum, donde el Arte divierte

Trick Eye Museum, donde el Arte divierte

En Corea del Sur hay una serie de museos todos dedicados al “trompe-l’œil”, u obras de arte ilusorias. Allí el espectador se convierte en una parte integral de las obras y satisface su deseo de llevarse a casa las tomas fotográficas más extravagantes. ¿Alguna vez has deseado entablar una conversación con una pintura? ¿Piensas que un museo tendría que ser un lugar de experimentación con el proceso creativo? Bueno, pues ese lugar existe, y es un paraíso para los amantes de las chifladuras y las fotografías surrealistas: es el Museo Trick Eye en Corea del Sur.

 

 

El Trick Eye Museum es un museo dedicado a un tipo de arte ilusionista. Sin embargo, no exhibe el famoso “trompe-l’œil” de artistas conocidos, aunque crea otros nuevos. Para ser observado desde la experiencia. Fotografiar. Y tocar. Sí, porque es un museo interactivo. Que es precisamente la pasión desmesurada de muchos turistas por querer hacer fotos absurdas e irreales. Los visitantes del museo están llamados a participar en la obra de arte, a sumergirse en ella, a unirse a ella. Para posar y, con la complicidad de un amigo, tomar una foto en el ángulo correcto: para obtener una imagen llamativa.

 

 

Puedes crear escenas dramáticas; encontrarte estrangulado y a punto de ser devorado por una hidra, o montar el famoso caballo alado Pegaso. Puedes ser ensartado por la lanza de un caballero medieval, o una cabeza puede quedar expuesta sobre una bandeja que el visitante sujeta para formar parte de una naturaleza muerta. Por supuesto, hay opciones aún menos épicas y violentas: cómo servir una copa de vino a un escudero o jugar en los columpios con los protagonistas de un cuadro. O, entre las opciones más populares, recoger el pipí de un niño.

 

 

En el museo hay muchas pinturas que reproducen obras clásicas y famosas. Como la “Balsa de la Medusa” de Géricault, de la cual uno puede ser uno de los náufragos. O puedes quedar petrificado por el aspecto de la cabeza cortada de la” Medusa” en poder de Perseo, como en la famosa pintura de Luca Giordano. O incluso puedes ser compañero de una de las pinturas de “trompe-l’œil” más famosas: “Huyendo de la Crítica”, de Pere Borrell del Caso, donde serías uno más que escapa del cuadro. Todas las obras están unidas por un estilo pseudo-renacentista, como si fingieran que todas son piezas originales de hace unos siglos. Como si el engaño del ojo no fuera suficiente y quisieran ir más allá.

 

 

Estos museos donde se tiene la posibilidad de jugar entre la realidad y la ficción son interesantes a nivel educativo porque despiertan en los más pequeños la curiosidad de la pintura a través de la magia del ilusionismo, además de tener un primer contacto con las obras de pintores clásicos. Aunque es cierto que, estos museos también son ideales para adultos que todavía conservan su lado infantil intacto.

Sin embargo, las ilusiones ópticas no se limitan a reemplazar obras de arte clásicas. También se pueden encontrar algunas piezas muy originales que juegan con el arte de las sombras chinescas. Como una pequeña escultura de ladrillo que aparentemente no tiene forma pero que, si se ilumina desde dos ángulos diferentes, proyecta dos sombras diferentes en la pared: ¡una reproduce la estatua del Pensador de Rodin y la otra la Venus de Milo!

 

 

Luego están las salas temáticas. Como aquellos que tienen objetos y muebles al revés, para que el visitante pueda tomar una fotografía en la que parece estar parado en el techo o caminando en las paredes. También cuentan con espacios donde recrean escenas en las que se podría vivir simulacros como si de una película de robos de banco se tratara.

 

 

La estructura del museo está dividida en varias secciones. Además de las dedicadas a las ilusiones ópticas, cuenta también con “The Gallery Santorini”, una sala completamente decorada inspirada en los colores y la arquitectura de la isla griega del mismo nombre: en realidad es una de las salas que alberga obras reales de artistas contemporáneos. Aquí también está el “Santorini Cafe”, que como todo museo es el punto de encuentro para hacer una parada y tomar un refrigerio. Incorporado al propio museo, se encuentra el “Museo de Hielo” que es una exposición totalmente dedicada a las esculturas de hielo, que no tiene nada que ver con la temática de las otras partes del museo pero que también se merece una fresquita visita .Y, con fines educativos, hay una galería totalmente dedicada a la mitología de la antigua Grecia.

 

El Trick Eye Museum no es en realidad un museo único (aunque bien lo parece), sino una cadena nacida en Seúl, y luego se extendió a otras ciudades de Corea del Sur (Busan, Jeju), China (Beijing, Hong Kong, Wuxi, Haikou, Shenzhen, Wuhau) y Singapur (Sentosa). En Seúl, se encuentra en el animado distrito de Hongdae, famoso por el arte callejero y la escena de la música indie (y no podría ser de otra manera). Si tienes previsto pasar unas vacaciones por esas ciudades, te animo a que participes de la magia ilusionista que posee este museo. Puedes obtener más información del lugar visitando el sitio web del Museo Trick Eye.

 Todas las fotos son de Jirka Matousek