“Process-Art”, la terapia de Eva Hesse

“Process-Art”, la terapia de Eva Hesse

Se ha definido elProcess-Art” o “Antiform” al movimiento artístico que apela al sentimiento creativo y a un punto de vista sobre el mundo donde tiene más transcendencia el proceso por sí mismo que el producto final del arte. Este proceso dentro del “Process-Art” se refiere al proceso de la formación del arte: la búsqueda, clasificación, recopilación, asociación y estampado. Sin embargo, bien podríamos definir estos procesos artísticos como herramientas conductoras para la canalización de las emociones o la fuga de escape ante la catarsis, es decir, lo que todos conocemos como arteterapia.

Muchas son las disciplinas artística que pueden ser tomadas desde una perspectiva terapéutica, ya mencionábamos en “El poder de un diario para emprender” que la escritura era un instrumento eficaz para trabajar los bloqueos y estimular la creatividad. En la víspera del Año Nuevo de 1954, aproximadamente una semana antes de cumplir 19 años, la artista Eva Hesse tuvo que pensar lo mismo y comenzó un nuevo diario con una declaración de intenciones en su primera página:

“Abro mi nuevo libro… para presentar un nuevo capítulo de sabiduría, esperanzas, alegrías y miedos. Seré honesta conmigo misma; y con eso, ÉXITO”

En el transcurso de la breve carrera artística de Hesse, ella canalizó deseos y ansiedades profundamente arraigadas en esculturas que volcaban las rejillas minimalistas con formas flácidas y corporales; enredos frenéticos de cuerda gruesa; y superficies de látex que se asemejan a la piel y otras sustancias flexibles y pegajosas. Sin pretenderlo, la historia del arte contemporáneo ha situado sus obras como punto de referencia en la transformación de la escultura moderna y han sembrado, en cierto modo, el movimiento de arte feminista que estaba por venir. Aunque Gloria Lapeña Gallego de la facultad de Bellas Artes de Murcia, hace una brillante reflexión en su trabajo “¿Feminismo o necesidad? El proceso artístico en la obra de Eva Hesse y Ana Mendieta” sobre el arte como necesidad terapéutica para atenuar las inevitables heridas de la artista, habitualmente encasillada en la categoría de “feminista activa”

A continuación, vamos a explorar los diarios de Hesse, sus cartas y conversaciones con Nemser y su amigo Sol LeWitt en un intento de brindar al lector algunas lecciones que se pueden extraer de las palabras sinceras que la artista plasmó en el papel durante los diferentes periodos de su vida. Creemos que estas 4 lecciones podrán motivarte en tus procesos creativos, y por qué no decirlo, son también aplicables a la vida cotidiana:

 

Lección # 1: Si estás atascada, prueba nuevos caminos y métodos

 

 

Hesse después de estudiar en Cooper Union y en Yale, se dirigió a Nueva York, en particular a Bowery, donde se hizo amiga de artistas minimalistas como Sol LeWitt y Robert Ryman. En ese momento ella estaba haciendo pinturas, dibujos voluptuosos y líneas que se asemejaban al cabello erizado que explotaba de vagas rejillas. Pero en 1964, durante una residencia de un año en Alemania, se sintió bloqueada y ya no pudo plasmar la complejidad de sus emociones en pinturas. “La expresión a gran escala y en la pintura siempre fue tediosa”, le comentó a Nemser. “No era natural y pensé expresarlo de otra manera. Así que comencé a trabajar con alivio en otra dirección”

Ella trabajaba en una fábrica textil abandonada llena de sogas, cables y tubos eléctricos desechados. Allí encontró un potencial con todo aquel material dúctil y comenzó a convertir hebras gomosas y deshilachadas en acumulaciones circulares que crecieron de tablas pintadas y terminando en senos, dando como resultado su obra Ringaround Arosie (1965). Experimentos como estos desbloquearon a Hesse y a su regreso a Estados Unidos su mente se abrió a una gama de nuevos materiales y escalas. Desde entonces, ella se desafió a sí misma a probar nuevos métodos y afirmó:

“De hecho, mi idea ahora es descartar todo lo que aprendí o me enseñaron sobre esas cosas y encontrar algo más”

Lo que nos lleva a pensar que todo aprendizaje significativo se encuentra en la experimentación y que podemos salir de cualquier crisis o atasco mental cuando actuamos en direcciones opuestas o alternativas a lo conocido. Recuerda siempre en desaprender lo aprendido.

 

Lección # 2: Abraza lo absurdo

En la década de 1960, cada vez más Hesse aprovechaba para su trabajo lo que describió como “el absurdo total de la vida”. Esta frase abarcaba su propia trayectoria personal: escapar de la Alemania nazi cuando era niña, el suicidio de su madre a una edad temprana y luchar contra el cáncer a los 33 años. Auténticos dramas que expresó con su trabajo a través de dicotomías: disciplina versus libertad, concreto versus abstracto y orden versus caos. En una entrevista con Nemser, comentó:

“Cuando era una artista más joven o menos madura, siempre fui consciente de que podía combinar el orden y el caos, la cuerda y la masa, lo grande y lo pequeño. Intentaba encontrar los más absurdos… u opuestos extremos, y siempre era consciente de su contradicción formal. Siempre fue más interesante que hacer algo del tamaño correcto, la proporción correcta”

En 1966, Hesse hizo una pieza escultórica titulada Hang Up. Fue “la primera vez que surgió mi idea de absurdo o sentimiento extremo”, le dijo a Nemser. Sobre esta pieza Hesse comentó “Es la estructura más ridícula que he hecho y por eso es realmente buena. Está saliendo de algo y sin embargo nada”

Más tarde Hesse exploraría estos temas a través de la repetición obsesiva. En su serie “Adhesión” (1967-69), ató cientos de hilos de vinilo desordenados que se asemejaban a ejércitos de anémonas hambrientas o a un arbusto gigante. Cuando Nemser le preguntó por qué empleaba la repetición, la artista respondió “Porque exagera. Si algo es significativo, quizás sea más significativo decirlo diez veces”

Por tanto, que duda cabe pensar que aceptar con naturalidad aquellos momentos trágicos que llegan a nuestra vida de manera absurda y lograr transformarlos en obras, puede ser la solución para tener ese enfoque que nos ayude a desinhibirnos y crear nuevas expectativas

 

Lección # 3: Explora el mundo con espontaneidad

 

 

Hesse se esforzó por alcanzar un nivel de espontaneidad en su trabajo y créeme cuando digo que hay que esforzarse. Porque ser espontaneo no es tarea fácil en una sociedad donde la mayoría de la gente se toma los asuntos muy en serio y con una rigidez escalofriante. De hecho, esa prudencia que muchos practicamos para no ofender a nadie, lo sintió Hesse cuando en 1964 escribió en su diario:

“Me pregunto cuánto debo imponer de mis ideas preconcebidas y hasta qué punto debo estar alerta y dispuesta a aceptar lo que suceda en el lienzo”

Mientras que muchos de sus compañeros ocultaban sus métodos, formas de trabajo o procesos artísticos antes de exponer sus obras minimalistas, Hesse reintrodujo el desorden y el azar cuando dibujaba abiertamente esbozos que la guiarían en direcciones nuevas e imprevistas para realizar sus esculturas. Ella quería revelar, incluso celebrar, la verdadera naturaleza de sus materiales. No había motivo para avergonzarse de los procesos por los que debía pasar hasta llegar a un resultado final. “Tampoco es querer tener un plan tan definido. Es un bosquejo, solo un rápido dibujo para desarrollarlo en el proceso, en lugar de elaborar un modelo pequeño completo y seguirlo”, le dijo a Nemser.

“Tengo sentimientos muy fuertes acerca de ser honesta. Y en el proceso, me gustaría ser, suena cursi, fiel a lo que sea que use y usarlo de la manera menos pretenciosa y más directa. Si el material es líquido, simplemente no lo dejo ni lo vierto. Puedo controlarlo, pero realmente no quiero cambiarlo. No hay una regla. No quiero mantener ninguna regla… En ese sentido, no procesar los materiales se vuelve importante”

Quizás lo más importante que podemos extraer de las palabras de Hesse es que no se impuso reglas o pautas a sí misma. Sus procesos artísticos le ayudaron a aceptar lo que tenía, adaptarse al entorno y bucear entre sus emociones. La espontaneidad acudía al generar un canal libre de prejuicios, pensamientos y culturas autoimpuestas.

 

Lección # 4: Practica la valentía

 

 

Hesse luchó con la ansiedad y la duda, problemas que compartió con su buen amigo Sol LeWitt. En una carta de 1965, LeWitt la alentó a dejar de lado las aprensiones : “Aprende a decir ‘Fuck You’ al mundo de vez en cuando. Tienes todo el derecho a hacerlo. Solo deja de pensar, preocuparte, dudar, temer, lastimar… fastidiar, rechinar, regatearte a ti misma. Detente y simplemente HAZ”. Ella pareció seguir el consejo de su buen amigo y en 1970, cuando sus obras finalmente recibieron más atención y reconocimiento, atribuyó la fuerza de su trabajo a la valentía. Por entonces Hesse declaraba a Hemser:

“Por eso creo que podría ser tan buena. No tengo miedo. Podría correr riesgos. Tengo la mayor apertura sobre mi arte. Es total libertad y disposición para trabajar. Estoy realmente dispuesta a caminar al límite, y si no lo he logrado, ahí es donde quiero ir”

Tanto en su estudio como en su desarrollo personal, Hesse alcanzó el equilibrio al fusionar el coraje con una ética de trabajo obstinada. Dos premisas clave que toda persona debe cultivar para enfrentarse a los retos que impone la vida; valentía para no abandonar nuestros sueños y perseverancia para hacerlos realidad. Gracias al “Process-Art” esas cualidades pueden estar al alcance de todos

Aleksandar Todorovic pinta “Religión Remasterizada”

Aleksandar Todorovic pinta “Religión Remasterizada”

Que San Google nos pille confesados y sus algoritmos nos lleven por caminos inescrutables. Más o menos así comienza nuestra romería cuando arrancamos el coche hacia una dirección desconocida. O cuando nos adentramos por los buscadores al encuentro de algún enlace que nos distraiga mientras esperamos nuestro turno en la consulta del médico.

Aleksandar Todorovic, pintor serbio e influenciado por el Arte Bizantino, nos traslada a un arte religioso con reminiscencias a una adoración infantilizada del actual catecismo capital y sus dioses. Con una narrativa sarcástica, presenta las figuras tecnológicas contemporáneas como iconos ortodoxos bajo símbolos de las redes sociales como sagrados estándares. El artista trabaja sus obras con la misma técnica que pudieran utilizar los antiguos monjes de la iglesia ortodoxa; temple al huevo, pigmentos y pan de oro sobre madera. Sin embargo, sus obras no procuran dogmatizar al espectador sino despertarle de su letargo tecnológico. Con un lenguaje cínico, recrea nuestra absurda fe en el consumismo y la política global como únicos salvadores para la vida eterna. A través de la ironía visual nos manda un mensaje directo a nuestra apoltronada cotidianidad: “Bienaventurados sean los twitteros porque ellos nos traerán la palabra de dios en 140 caracteres”

Recientemente mostró su último trabajo en una exposición bajo el título “Religión Remasterizada” y comienza a tener cierta relevancia en medios online independientes y artísticos. Quizá la obra que más me llamó la atención fue “San Zuck” y por contradictorio que parezca, fue mediante facebook como llegué a su hallazgo. La afinidad en la idea que sugiere Aleksandar con respecto a la mitificación de las redes sociales me provocó seguir indagando sobre el autor, conocer cuales fueron sus motivaciones para crear una obra de denuncia a las sociedades digitalizadas de la posverdad. Llegando a la conclusión de que comparto su opinión tras leer una entrevista que le realizaron en Juxtapoz Magazine.

Obra de Aleksandar Todorovic

Es cierto que las nuevas tecnologías son un avance a la hora de compartir conocimientos y transmitir con inmediatez una idea al resto del mundo, pero también es cierto de los peligros que encierran las sociedades abiertas como nos advierte Karl R. Popper. De tal forma, el artista Aleksandar ha sabido quitar ese velo con cada velada de pintura que ha dado a su icono de San Zuck. Los detalles simbólicos como representar a un Zuck reptiliano en posesión de una tablet con mensajes simples pero hipnóticos, refleja el comportamiento de nuestra actual sociedad y lo poco que hemos avanzado con respecto a las sociedades medievales. Unas tecnologías que tienen grandes paralelismos con aquella época de control mental a través de hacer sentir culpable a la sociedad por sus pecados. Facebook se convierte por un momento en ese confesionario donde se puede descargar todos los demonios que se llevan dentro. Su obra desvela que la conducta humana sigue necesitando un apoyo apostólico donde volcar sus frustraciones, porque en el fondo, querido o querida lectora, nuestras sociedades siguen sujetas a los miedos que hemos heredado de religiones fundamentalistas.

 

“Este remaster, al cambiar su contenido, ha eliminado el núcleo sacro presente en cualquier religión”, dice el artista. “Sin embargo, lo que se ofrece es una mirada más clara a la esencia – y complejidad – de los problemas que enfrentamos hoy. También es una especie de advertencia, que nuestro impulso de creer puede ser desviado hacia ideas y cosas que no solo son innecesarias, sino que son francamente perjudiciales para nosotros”

Puedes conocer el resto de sus obras entrando en su blog Aleksandar Todorovic

Trick Eye Museum, donde el Arte divierte

Trick Eye Museum, donde el Arte divierte

En Corea del Sur hay una serie de museos todos dedicados al “trompe-l’œil”, u obras de arte ilusorias. Allí el espectador se convierte en una parte integral de las obras y satisface su deseo de llevarse a casa las tomas fotográficas más extravagantes. ¿Alguna vez has deseado entablar una conversación con una pintura? ¿Piensas que un museo tendría que ser un lugar de experimentación con el proceso creativo? Bueno, pues ese lugar existe, y es un paraíso para los amantes de las chifladuras y las fotografías surrealistas: es el Museo Trick Eye en Corea del Sur.

 

 

El Trick Eye Museum es un museo dedicado a un tipo de arte ilusionista. Sin embargo, no exhibe el famoso “trompe-l’œil” de artistas conocidos, aunque crea otros nuevos. Para ser observado desde la experiencia. Fotografiar. Y tocar. Sí, porque es un museo interactivo. Que es precisamente la pasión desmesurada de muchos turistas por querer hacer fotos absurdas e irreales. Los visitantes del museo están llamados a participar en la obra de arte, a sumergirse en ella, a unirse a ella. Para posar y, con la complicidad de un amigo, tomar una foto en el ángulo correcto: para obtener una imagen llamativa.

 

 

Puedes crear escenas dramáticas; encontrarte estrangulado y a punto de ser devorado por una hidra, o montar el famoso caballo alado Pegaso. Puedes ser ensartado por la lanza de un caballero medieval, o una cabeza puede quedar expuesta sobre una bandeja que el visitante sujeta para formar parte de una naturaleza muerta. Por supuesto, hay opciones aún menos épicas y violentas: cómo servir una copa de vino a un escudero o jugar en los columpios con los protagonistas de un cuadro. O, entre las opciones más populares, recoger el pipí de un niño.

 

 

En el museo hay muchas pinturas que reproducen obras clásicas y famosas. Como la “Balsa de la Medusa” de Géricault, de la cual uno puede ser uno de los náufragos. O puedes quedar petrificado por el aspecto de la cabeza cortada de la” Medusa” en poder de Perseo, como en la famosa pintura de Luca Giordano. O incluso puedes ser compañero de una de las pinturas de “trompe-l’œil” más famosas: “Huyendo de la Crítica”, de Pere Borrell del Caso, donde serías uno más que escapa del cuadro. Todas las obras están unidas por un estilo pseudo-renacentista, como si fingieran que todas son piezas originales de hace unos siglos. Como si el engaño del ojo no fuera suficiente y quisieran ir más allá.

 

 

Estos museos donde se tiene la posibilidad de jugar entre la realidad y la ficción son interesantes a nivel educativo porque despiertan en los más pequeños la curiosidad de la pintura a través de la magia del ilusionismo, además de tener un primer contacto con las obras de pintores clásicos. Aunque es cierto que, estos museos también son ideales para adultos que todavía conservan su lado infantil intacto.

Sin embargo, las ilusiones ópticas no se limitan a reemplazar obras de arte clásicas. También se pueden encontrar algunas piezas muy originales que juegan con el arte de las sombras chinescas. Como una pequeña escultura de ladrillo que aparentemente no tiene forma pero que, si se ilumina desde dos ángulos diferentes, proyecta dos sombras diferentes en la pared: ¡una reproduce la estatua del Pensador de Rodin y la otra la Venus de Milo!

 

 

Luego están las salas temáticas. Como aquellos que tienen objetos y muebles al revés, para que el visitante pueda tomar una fotografía en la que parece estar parado en el techo o caminando en las paredes. También cuentan con espacios donde recrean escenas en las que se podría vivir simulacros como si de una película de robos de banco se tratara.

 

 

La estructura del museo está dividida en varias secciones. Además de las dedicadas a las ilusiones ópticas, cuenta también con “The Gallery Santorini”, una sala completamente decorada inspirada en los colores y la arquitectura de la isla griega del mismo nombre: en realidad es una de las salas que alberga obras reales de artistas contemporáneos. Aquí también está el “Santorini Cafe”, que como todo museo es el punto de encuentro para hacer una parada y tomar un refrigerio. Incorporado al propio museo, se encuentra el “Museo de Hielo” que es una exposición totalmente dedicada a las esculturas de hielo, que no tiene nada que ver con la temática de las otras partes del museo pero que también se merece una fresquita visita .Y, con fines educativos, hay una galería totalmente dedicada a la mitología de la antigua Grecia.

 

El Trick Eye Museum no es en realidad un museo único (aunque bien lo parece), sino una cadena nacida en Seúl, y luego se extendió a otras ciudades de Corea del Sur (Busan, Jeju), China (Beijing, Hong Kong, Wuxi, Haikou, Shenzhen, Wuhau) y Singapur (Sentosa). En Seúl, se encuentra en el animado distrito de Hongdae, famoso por el arte callejero y la escena de la música indie (y no podría ser de otra manera). Si tienes previsto pasar unas vacaciones por esas ciudades, te animo a que participes de la magia ilusionista que posee este museo. Puedes obtener más información del lugar visitando el sitio web del Museo Trick Eye.

 Todas las fotos son de Jirka Matousek

 

Curso online gratuito “El Bosco”

Curso online gratuito “El Bosco”

El Bosco es un artista universal, uno de los referentes del Museo del Prado junto a Velázquez y Goya. Su obra despierta interés entre todas las culturas y generaciones, en especial “El Jardín de las Delicias”. Siglos después de su concepción, las propuestas del Bosco aún maravillan. Su mirada al interior del alma humana intriga a todo el que se acerca a su obra.

Coincidiendo con el bicentenario del Museo del Prado, el próximo 11 de marzo dará comienzo el curso online gratuito “El Bosco en el Museo del Prado”. Será gratuito para participantes pero si deseas adquirir el certificado, tendrás un precio especial. Telefónica, en su apuesta por la educación digital, ofrece un descuento de 30 euros aplicable con el código JSBWNRZ9, para obtener el Certificado de Superación de la primera edición de MOOC “El Bosco en el Museo del Prado”

Impartido por El Museo del Prado en colaboración con la iniciativa de Miriadax de Telefónica, ponen a disposición del público un curso de gran valor cultural. Como no queremos dejar escapar esta oportunidad que nos brinda el museo, facilitamos a nuestros seguidores y lectores de Muserarte, el acceso a este curso. Para inscribirse pueden apuntarse en el siguiente enlace ENTRANDO AQUÍ En este curso se presentarán al detalle sus cuadros con un nivel de calidad nunca antes contemplado.

El curso muestra las conclusiones de los estudiosos alrededor de la figura del pintor y ahonda en las investigaciones de los departamentos especialistas del Museo del Prado. También nos permite entrar en cada uno de los cuadros para prestar atención a elementos que jamás se habían visto tratados de esta manera, con animaciones que sorprenderán a los alumnos, en especial en El Jardín de las Delicias.El curso es apto para todos los públicos, incluso para expertos que quieran acceder a un nivel de detalle elevadísimo en el estudio y contemplación online de la obra.

Desde MuSerArte, queremos felicitar a los organizadores de esta iniciativa por su implicación en la educación online y nos congratulamos de tener la oportunidad de abrir nuestra mente a los misterios que encierra la obra de El Bosco con su narrativa visual cargada de fantasía y simbolismos. Nos aventuramos a asegurar que el curso aportará una mirada estimulante para enriquecer la creatividad e imaginación de los participantes.

Bertolucci, el último emperador, fallece a los 77 años

Bertolucci, el último emperador, fallece a los 77 años

Uno de los directores y guionistas que despertó mi interés por el cine de culto fue Bertolucci con una de sus obras maestras, “Novecento”. Hoy fallecía en Roma y esta mañana me llegaba la noticia a través de las redes sociales. La consternación que me produjo me impedía articular palabra, era incapaz de centrarme en la rutina diaria. Bernardo Bertolucci nos dejaba a sus 77 años tras una trayectoria cinematográfica brillante y me preguntaba si en un futuro habrá nuevos genios que logren iluminarnos con sus películas como lo hizo él. Tal vez Bertolucci sea el último emperador del cine.

El director poseía una mirada clínica y ávida de conocimientos, donde escudriña la psicología humana en cada uno de los personajes que protagonizan “Novecento”, poniendo de manifiesto las diferentes fuerzas emocionales que sacuden a la raza humana. Esos son los genios, aquellos que reflejan la autenticidad del hombre en la pantalla, que saben narrarnos la historia desde las entrañas, que nos muestran sin tapujos los motivos por los cuales la naturaleza de nuestros actos nos llevan a ser héroes o villanos.

En casi todos los periódicos que podamos leer hoy, informarán de los premios y galardones que obtuvo durante su larga carrera profesional, por ello no me repetiré en ese asunto, quisiera hacerle mi pequeño homenaje contando algunas escenas de su película “Novecento”, que al fin y al cabo, también es un poco nuestra, pues el siglo XX forma parte del origen de nuestra historia y es un reflejo de lo que estamos viviendo en el siglo XXI.

El comienzo de Novecento resulta desconcertante si es la primera vez que se ve la película y se desconoce cuales son los hechos que empujan a una violencia tan encarnizada. Recuerdo que me impactó esa primera escena porque rompía con la ética judeocristiana de “amarás al prójimo como a ti mismo”, pero a medida que la película iba desarrollando los acontecimientos, entendí cual era el origen de esa violencia que en un principio pareciese insustancial. En pocas películas se empieza a narrar una historia por el final y creo que esa disposición pone al espectador en una situación que es muy habitual en la vida real; juzgar a los demás sin saber el origen de los hechos.

En una sociedad que cada vez se encuentra más acomodada, es difícil comprender como se pueden producir episodios de tanta crudeza, sin embargo, Bertolucci es un maestro para identificar quienes generan la violencia y cual es el motivo que nos sumerge en semejante caos. Creo que como él, nadie se ha atrevido a definir con semejante precisión el nacimiento y perpetuidad del fascismo.

Pero no quisiera dar muchos más detalles de la trama porque anuncian que en el espacio televisivo de ‘Días de Cine Clásico’ emitirán ‘Novecento’ en dos partes.  Tendremos la oportunidad de recordar la trayectoria de un cineasta que nos despertó de nuestro letargo. Me queda invitarlos a que vuelvan a verla y encontrar esos matices que hacen de esta película, una obra maestra. No os perdáis ese homenaje a Bernardo Bertolucci en La 2 de TVE, el miércoles 28 de noviembre y el miércoles 5 de diciembre, a las 22:00 h

Que la tierra te sea leve, maestro

La asombrosa mirada de Pau Buscató

La asombrosa mirada de Pau Buscató

¿Has escuchado alguna vez el dicho “tienes que estar en el lugar correcto en el momento indicado”? Esa es la filosofía actual del artista Pau Buscató con sede en Noruega, que siempre parece estar en el lugar correcto y en el momento adecuado.

Su última serie se llama “Hopscotch” y procura capturar el mundo a través de un prisma de imaginación con un juego casi infantil. El artista cuenta que “Hopscotch” no es algo que entrase en sus planes, “simplemente empecé a hacer fotografía de la calle de manera que disfrutase, sin forzar ningún tema, dejándolo ir y abriéndome a lo que mis ojos vieran en cada momento. Si el resultado es esta visión lúdica de nuestra vida cotidiana, es simplemente porque eso es lo que soy”

Su acercamiento a la fotografía de calle parece muy intuitivo. “Es un proceso muy abierto que exige plena conciencia y nuevos ojos, para ver las cosas cotidianas de nuestro día a día no solo por lo que son, sino también por lo que pueden llegar a ser, cuando se fotografían. El desafío de trabajar basado en la espontaneidad y la intuición es que a veces te sentirás perdido, sin saber qué hacer o a dónde ir “, dice Buscato. “Todavía prefiero esto al enfoque de que todo va de acuerdo con el plan. Tal vez porque este proceso abierto me da una sensación de descubrimiento”

Las tomas de Pau fueron tomadas durante sus viajes internacionales a Reino Unido, Estados Unidos, India y diversos países. Pau comenta que; “Realmente disfruto las calles de Londres y Nueva York. Si el alojamiento en esas ciudades no fuera tan caro, definitivamente pasaría más tiempo en esos lugares. Es un juego para mí, y la ciudad es mi patio de recreo. A medida que crecemos en la edad adulta, tendemos a perder nuestro sentido del juego. Construimos muros para parecer más fuerte, más serios, más adultos; y así dejamos atrás esa parte de nosotros que nos hizo niños, la parte que convirtió nuestro patio trasero en el país de las maravillas y ese árbol en una fortaleza. Y esa capacidad de fantasear y ver lo normal a través de los ojos de un niño es una parte esencial de mi trabajo”

A continuación os dejamos una galería con 80 fotografías de Pau Buscató para degustar su ingenio y viajar por un momento a través de esa mirada inocente que posee la infancia