Siempre nos inundan de información contando las virtudes de una mente creativa, divergente y de las facilidades innatas que posee el creativo para ser innovador. Pero nadie nos habla de las dificultades a la hora de iniciar un proyecto, como si construir nuevos mundos fuera un don o un milagro caído del cielo. Sin embargo, no existe ningún don, todo viene dado por el entrenamiento diario, el esfuerzo o voluntad personal para superar los obstáculos. Es cierto que todos poseemos la habilidad de poder crear cualquier proyecto que nos planteemos, pero son muchos quienes se quedan en los comienzos a pesar de tener un talento extraordinario para la imaginación y el desarrollo de cualquier tarea creativa.

Los emprendedores sentimos que nos anquilosamos, sufrimos de bloqueos cuando tenemos que iniciar una campaña de marketing, poner algún nombre atractivo para nuestro programa o servicio, generar feedback en la redes sociales o encontrar un título original para escribir un artículo que toque la fibra del lector. Casi todo se nos hace cuesta arriba por culpa de los tres fantasmas que martirizan a todo creativo:

El Miedo

La Apatía

La Procrastinación

 

Una mente divergente conlleva perderse en multitud de pensamientos, dispersarse en infinidad de ideas sin lograr encontrar el enfoque necesario para ponerlas en marcha ¿cómo no iban a juguetear estos tres fantasmas dentro de nuestro cerebro? Con lo cual, la habilidad de ser muy imaginativos se puede convertir en un obstáculo a la hora de generar nuevas ideas y, para no engañarnos, nos puede llevar a la frustración si no sabemos gestionarlo, dando como resultado la desmotivación que nos impide avanzar en nuestro proyecto. Es una reacción normal, porque en el fondo, es un mecanismo de autodefensa que todas las personas poseemos para esquivar fantasmas y permanecer en nuestra área de confort. Curioso ¿verdad?, podemos ser muy creativos para inventar cien mil escusas, cargárnoslas sobre nuestras espaldas de manera muy sutil y permanecer cómodos en la cotidianeidad. Sin embargo, por otro lado aceptamos el hecho de que no somos creativos. Una excusa más para no encontrarnos con los fantasmas.

Los miedos aparecen reflejados en la conocida “página en blanco”. Aunque a una persona creativa le nazcan ideas de la nada (es un decir), en el momento de materializar su idea es cuando aparece el miedo al fracaso, al ridículo o a la crítica que podamos recibir de nuestro entorno. Estarías de enhorabuena si te acontece la visita de este fantasma, pues dentro de todos los fantasmas mencionados, el miedo es el menos perjudicial o preocupante de los bloqueos, pues no te encuentras en ausencia de un objetivo. Es decir, has logrado tener una idea para desarrollarla con el propósito de alcanzar un objetivo; el diseño de un vestido para tu próxima colección o la creación de un vídeo que impactará en tu próxima campaña publicitaria, por poner un par de ejemplos. Así pues, has logrado superar la “página en blanco” porque conoces tu misión y sabes como lo conducirás. Tienes ya un plan pero te frena ese pensamiento destructor que te congela con un “no tendrá la aceptación deseada” y te inhabilita para pasar a la acción. Si has llegado a ese punto, ¡felicidades! eres una persona creativa pero te falta la valentía de un artista, ser tú mismo y mantenerte en la autenticidad. El remedio lo tienes a tu alcance; Te toca despojarte de las expectativas, sacudirte ese sentido absurdo de perfeccionismo y pasarte por el sombreo “el qué dirán”.

La apatía surge con la falta de objetivos claros y precisos. Tenemos la certeza que debemos crear un proyecto que impacte en la sociedad pero nos quedamos atascados en el maremágnum de ideas y en un pensamiento abstracto que abarca una idea gigantesca (pensamiento global) olvidando las pequeñas acciones u objetivos concretos. Si te encuentras con el fantasma de la apatía, puedes darle esquinazo fijándote objetivos concretos que te lleven a la consecución de tu objetivo general. Participar en charlas que traten sobre las inquietudes que tengas, formarte o especializarte en una temática de tu sector, crear un blog para aportar tus conocimientos a otras personas. Son ejemplos para comenzar con pequeñas acciones que te ayudaran a estimular tus capacidades emprendedoras. Generar sinergias es el mejor aliado para retroalimentarse y no caer en la apatía.

Llega el más resultón de los fantasmas, la procrastinación. Procrastinar es otro de los enemigos del creativo, que tiene la facultad de recrearse en los ambientes hedonistas y descansar en un colchón confeccionado con la saturación de información, dejando para mañana lo que podría hacerse en el presente. Podemos caer en esta situación cuando, aún teniendo un objetivo definido, sentimos no tener las herramientas adecuadas para llevarlo a cabo y recurrimos a la búsqueda continua de una musa que nos inspire. Pero realmente las musas habitan dentro de uno mismo, solo se debe crear un ambiente estimulante de productividad. Normalmente generando hábitos de trabajo lograremos impulsar la aparición de las musas, porque lejos de estar en el exterior, se encuentra en nuestro interior; la perseverancia.

Si después de todo lo expuesto sientes que todavía no tienes una herramienta para combatir a esos tres fantasmas, te invito a que comiences a utilizar la técnica del equipo “A” (en tu imaginario habrá aparecido la banda sonora de la serie, no estas mal encaminado) Sigue el orden de las siguientes tres ases que serán tu perfecta guía para la aventura de emprender:

1º Analizar

2º Asumir

3º Acción

 

Analizar la situación que nos impide avanzar, buscando el origen de nuestros estados emocionales y por donde se nos han colado los fantasmas. Pasamos a Asumir nuestros fantasmas, dándoles la bienvenida porque somos conscientes que los fantasmas serán nuestros compañeros de viaje. Después comenzaremos con la Acción, aún con la desagradable compañía de estos tres fantasmas no invitados nos pondremos a trabajar sobre nuestra idea. Notarás que conforme vayas realizando pequeñas acciones para lograr objetivos concretos, los fantasmas quedarán en un segundo plano y tu seguridad será la protagonista. En cualquier caso, siempre podrás decir que en tu proyecto nunca estuviste solo o sola, puesto que contigo iban el señor miedo, la aterciopelada apatía y la descarada procrastinación. De hecho, estos tres personajes fantasmagóricos de ojos saltones y mirada inquisidora me han acompañado durante la elaboración de este artículo que espero, te haya aportado luz al final del túnel.