Os presentamos nuestro “Manifiesto Archistera”, creado por las chisteras más prestigiosas y creativas de la “Real Academia de Ocilandia”. Tomen la palabra “Real” de la primera aceptación del diccionario; “realidad, que tiene existencia objetiva” y abandonen por un momento las fantasiosas coronas monárquicas. Ahora ustedes se encuentran en un espacio libre de artilugios y ante las chisteras más respetables en el arte de rechistar.

El “Manifiesto Archistera” es una declaración de intenciones para hacer Archidivulgado, Archirespetado y Archipracticado un Ocio consciente, sustancial. Este manifiesto va dirigido a todas las personas que educan desde el apego y la empatía. También a las personas que, tengan o no chistera, consideran la creatividad como una condición indispensable para el desarrollo humano.

El “Manifiesto Archistera” es fruto de un profundo, serio y reflexionado estudio sociocultural. De las chisteras más inquietas del planeta han salido, como liebres, loables ideas que nos han permitido progresar como seres civilizados. Este manifiesto propugna lo mismo, apoyar a los librepensadores para continuar avanzando.

Sin más preámbulos, háganse un hueco dentro de su tiempo libre para la lectura de nuestro “Manifiesto Archistera”, así podrán conocer un poco más la filosofía de MuSerArte. Si encuentran cualquier parecido con la fantasía será pura coincidencia.

Manifiesto Archistera

Entendemos que la escuela tiene una función socializadora y formativa, dedicada a impartir conocimientos y desarrollar las capacidades e inquietudes de los estudiantes, pero probablemente habrás observado que, una de las causas por las cuales la escuela tiene un déficit educativo bastante alarmante es porque no cumple por completo con su  cometido. Parece como si se hubieran olvidado de la parte más estimulante del proceso de aprendizaje, educar por y para una creatividad que despierte esas inquietudes en el estudiante. En contraprestación, la educación formal se ha centrado en generar hábitos rutinarios de trabajo sobre el alumnado, empeñados en continuar con una metodología de aprendizaje forzosa, donde se ejercite la memoria como instrumento para anular el sentido común y que el estudiante pierda su propia identidad. Además, ofrecen una enseñanza sin alicientes ni colorantes (como si de una dieta anoréxica se tratase) mitificando la creatividad como una pérdida de tiempo y un alimento sin nutrientes. Por esa razón han desterrado el Ocio de sus programas educativos. ¡Intolerable error! o ¿tal vez calculada estrategia para que ningún aprendiz escape de la rutina?

El motivo de hacer aburridas las clases parte de un concepto de ocio desnaturalizado. El término ocioso alude a alguien pasivo e, incluso etimológicamente, negocio es la negación del ocio, sin embargo, en la naturaleza humana el ocio es todo lo contrario, es el motor principal para fortalecer nuestro ánima que nos conducirá a alcanzar nuestros objetivos. ¿Qué ocurriría si utilizamos nuestro tiempo libre de forma adecuada y creativa? ¿qué pasaría si invertimos el término ocio y lo consideramos como una parte esencial en el proceso de aprendizaje y desarrollo humano? La neurociencia comienza a darnos la razón al considerar que los estímulos son el precedente en el proceso de cualquier aprendizaje y de su posterior consecución a la acción, de tal forma que el ocio adquiere las dimensiones que se merece, ser el motor principal de cualquier proceso y posterior avance. El ocio se convierte en el impulsor de la autoestima que nos lleva a un enriquecimiento personal que logrará superar cualquier obstáculo emocional que nos pudiera paralizar o bloquear en nuestra carrera, negocio o proyecto. El tiempo libre tiene una capacidad virtual, es tiempo a nuestra disposición que podemos utilizar adecuadamente o malgastarlo

Es incuestionable que los niños necesitan aprender asignaturas curriculares pero eso no es óbice para desterrar el placer de aprender mediante el juego, las visitas a museos, la música o el dibujo. Ante este panorama, lanzamos este manifiesto para llevar el arte de muserar a todos los rincones del planeta, con el propósito de fomentar las capacidades creativas y actitudes constructivas en las personas. Cualidades que favorecerán la autonomía personal y que posibilitarán el desarrollo de inquietudes para estimular en niños y adultos el deseo por elaborar proyectos, por aprender, por rescatar el entusiasmo para investigar nuevos mundos que den sentido a sus vidas.

El Manifiesto Archistera toma la importante misión de desmitificar el concepto de ocio y desterrar la idea insulsa de un significado como el de “no hacer nada”. Estamos convencidos justamente de lo contrario. El ocio es una actividad, una inversión de futuro en la enseñanza, una reivindicación de nuestra sensibilidad, un afán de conocimiento, una búsqueda de la perfección. El ocio es disponer de tiempo para el autoconocimiento, para contemplar, para disfrutar con lo que nos conmueve, nos cautiva o con aquello que favorezca nuestra realización. Si algo tenemos claro es que ocio no significa pasividad. Nuestro Manifiesto Archistera reivindica un tiempo disponible para hacer, para imaginar, para conocer, para experimentar, para desarrollar la fantasía, para estimular la creatividad.

La creatividad es un valioso instrumento para dar sentido a nuestra vida y se produce durante los momentos de ocio. Educadores, profesores, padres y madres, debemos ser responsables del proceso educativo de los niños en el más amplio sentido de la palabra. Sabemos que el ocio enriquece al educando, comenzando por favorecer su psicomotricidad y terminando por un desarrollo psicosocial y cognitivo adecuado. Los juegos infantiles, la pintura, los cuentos, las canciones, desarrollan la coordinación de movimientos y expresión verbal, estimulan la inteligencia interpersonal y favorecen la socialización. En esta evolución, llega un momento en la formación de la identidad en la que, habiendo obtenido un ocio comprometido con la creatividad, las personas dispondrán de las herramientas suficientes para dar sentido a su existencia y pensar con criterio propio.

Es en la capacidad de observar, de inventar, de explorar y de experimentar donde se sustentan los cimientos de un desarrollo psicosocial y cognitivo adecuado. Si damos a las personas la posibilidad de descubrir su pasión, lo estaremos cambiando todo, estaremos contribuyendo a fomentar un alto rendimiento académico, laboral y social. Así pues, este Manifiesto Archistera concede, dentro del proceso de aprendizaje, el protagonismo a las personas, a sus etapas evolutivas y a sus inteligencias múltiples.

Este “Manifiesto Archistera” pretende dejar claro que utilizar ese tiempo libre adecuadamente, es convertir el tiempo en oro, en una hazaña productiva. MuSerArte en particular apuesta por ofrecer un ocio que favorezca la creatividad, el equilibrio emocional, la motivación y enriquezca la experiencia para impulsar cualquier proyecto de vida, aportando a su vez un crecimiento personal. Entendemos que ocio es sinónimo de actividad, de adquirir un aprendizaje significativo para logra alcanzar cualquier meta que se propongan las personas.

Quizás uno de los mayores inconvenientes de esta sociedad estructurada es el de haber convertido el ocio en consumo y el no saber encauzar perspectivas creativas de un ocio que favorezca el desarrollo de la inteligencia emocional, los talentos, la personalidad y las habilidades sociales de todo ser humano.

Por ese motivo, el “Manifiesto Archistera” propugna y fomenta una Educación para el Ocio consciente y sustancial. Aquella que es concebida como un conjunto de dinámicas, motivaciones y directrices a disposición del educando, siendo ellos los protagonistas en el proceso de aprendizaje. El educador tendrá el papel de acompañar al aprendiz por su proceso ayudándole a:

 

  • Favorecer y potenciar su creatividad
  • Generar sinergias que ayuden a descubrir el placer de aprender
  • Estimular su curiosidad y facilitarles el camino en la exploración
  • Despertar el entusiasmo de hacer cosas nuevas, de investigar y de alcanzar nuevos horizontes