¿Eres de las personas con mentalidad distraída que nunca planifica nada? o quizás ¿eres de las personas organizadas que planifican todo sin permitir que se escape ningún detalle pero al final no se cumplen con las expectativas? Seas como seas, si no quieres sentirte desmotivada en tu emprendimiento, te aseguro que conviene leerse el artículo que traemos hoy. Hablaremos de la “Planificación Engañosa” y cómo podemos aprender a manejarla para afrontar los retos del emprendedor y no tirar la toalla antes de tiempo.

El especialista en ciencia cognitiva y ganador del premio Pulitzer, Douglas Hofstadter, formuló la ley que lleva su mismo nombre y que mencionamos a continuación;

 

 

Por lo general, las personas somos malísimas planificando. Habrás vivido muchas situaciones de descontrol en tu emprendimiento al intentar compaginarlo con tu vida personal. Sobre todo, nosotras las mujeres, que intentamos organizarnos lo mejor posible para lograr compaginar la crianza de los hijos, las tareas domésticas con nuestro emprendimiento o trabajo sin mucho éxito. Al final terminamos agotadas y desmotivadas porque a duras penas cumplimos las expectativas. Muchas acabamos renunciando a nuestros deseos de emprender porque se nos hace imposible alcanzar ciertos objetivos. Pero ¿y si el problema ha sido que nos hemos precipitado en fijar los plazos para alcanzar nuestras metas?

Aunque sea preocupante, esta cuestión no sólo nos ocurre a nosotras las mujeres corrientes. Muchos directores de corporaciones o  líderes de proyectos, que están preparados y trabajan con exclusividad en su empresa, tienen todos los números para no dar en el clavo.

Jason Fried y su colega, en el libro “Rework” comenta a manera de broma que

“La planificación es adivinar”

En ese aspecto, las mujeres tenemos un sexto sentido que suelo llamarlo “premonitorio” y que, si no estamos muy desconectadas de nuestros instintos, logramos parecer las pitonisas dentro de los proyectos. Pero lejos de esta opinión, como seres humanos que somos, también tenemos la probabilidad de caer en la “planificación engañosa”.

“La planificación engañosa” es la tendencia a infravalorar los plazos de finalización de un proyecto. Cuanto más complejo sea nuestro proyecto, más probabilidades habrá de que surja algún imprevisto. Pero este hecho no solemos tenerlo presente a la hora de planificar, pues la meta a alcanzar es tan jugosa que nos sitúa en un estado optimista por naturaleza. Cuando planificamos, tendemos a imaginar un panorama en el que los astros se alinean para que todo nos salga a pedir de boca. Como consecuencia, solemos infravalorar la probabilidad de que otros aspectos influyan en el plan como pudiera ser la enfermedad de uno de nuestros hijos, perder la conexión a internet por alguna avería en el edificio, bloqueos creativos o la avería de alguna de nuestras herramientas de trabajo.

Además de estos imprevistos que surgen en nuestro entorno y que suelen ralentizar nuestros procesos de trabajo, también hay que tener en cuenta los factores externos. La competitividad nos somete a una presión exterior difícil de manejar ¿Quién no ha cambiado un plazo de entrega ante la demanda de un cliente para ajustarnos a sus deseos? En muchas ocasiones sabemos analizar los tiempos que lleva un proceso de fabricación o la producción de un servicio porque además de nuestra profesionalidad, contamos con esos imprevistos que mencionamos. Pero nos sentimos obligados a cambiar los plazos para no perder ese cliente. Como consecuencia, desfiguramos la realidad y terminamos perdiendo al cliente por no cumplir con sus plazos y por no haber sido sinceros desde el primer instante. Así que ¿cuál es el consejo para evitar la planificación estratégica engañosa?

Primero asumir la realidad teniendo presente los imprevistos y poseer cierta creatividad para improvisar sobre la marcha con fluidez. Segundo, tener muy claro que el cliente no siempre tiene la razón en cuanto a plazos de fabricación o producción. Tú llevas muchos años realizando el trabajo y sabes lo que se tarda en desarrollar los procesos, por lo tanto, presenta un presupuesto dejando bien claro los plazos de entrega. Para cuidar tu autoestima y el prestigio de tu empresa, es preferible tener clientes (aunque sean pocos) que confíen en tu palabra antes que perder clientes por tu falta de honestidad.

¿Cómo fijar el baremo en los plazos? A los imprevistos que puedan surgir dentro de tu trabajo y en tu vida personal, suma algunos días más para poder negociarlos con el cliente. A la hora de analizar el tiempo que se tarda en desarrollar un trabajo, tarea o proyecto debes tener siempre presente dichos imprevistos, tanto los internos como los externos. Si en tu blog de notas realizas un esquema como el que aquí te presentamos, te ayudará a analizar mejor la situación y fijar los plazos de entrega con mayor efectividad:

 

 

Y como emprender siempre es una batalla constante, se podría resumir este artículo con las inmortales palabras de Dwight D.Eisenhower:

“Nunca se ganó una batalla siguiendo un plan, pero ninguna batalla ganada carece de uno. Los planes son inútiles, pero planificar es indispensable”

Ya sabes. Planea, pero no dependas de tus planes ni te dejes influenciar por personas que desconocen los procesos de tu trabajo. Mientras sigas trabajando con constancia, con toda la rapidez y eficacia que puedas, lograrás alcanzar tus objetivos sin caer en la desmotivación. Pero si todavía sientes la necesidad de conocer más estrategias como éstas para no abandonar tus proyectos antes de tiempo y lograr aumentar tu productividad, te podemos ayudar con nuestro programa “Emprende con la Gorra”